Inteligencia artificial en estudios jurídicos: criterio profesional y responsabilidad profesional

la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual en los estudios jurídicos actuales. Desde el apoyo en la investigación legal hasta el análisis de grandes volúmenes documentales, su capacidad para procesar información a gran velocidad resulta innegable. Sin embargo, su incorporación plantea una cuestión que trasciende la eficiencia tecnológica: el papel del criterio jurídico como núcleo de la responsabilidad profesional.

Lejos de desplazar el juicio del abogado, la inteligencia artificial lo tensiona y lo vuelve más necesario. En un entorno donde los sistemas pueden generar respuestas plausibles en segundos, la diferencia entre una solución técnicamente correcta y una jurídicamente responsable sigue radicando en la evaluación humana.

La centralidad del juicio profesional de la IA en estudios jurídicos

Diversos estudios del Thomson Reuters Institute han advertido que uno de los principales riesgos asociados al uso de inteligencia artificial en el ámbito legal no es la imprecisión técnica, sino la aceptación acrítica de sus resultados¹. La IA puede identificar patrones, correlaciones y precedentes, pero carece de comprensión normativa, ponderación de principios y sensibilidad contextual, elementos que siguen siendo esenciales del razonamiento jurídico.

Desde esta perspectiva, el criterio jurídico no es un complemento opcional de la tecnología, sino su verdadera condición de legitimidad. Es el filtro que permite distinguir entre información jurídicamente relevante e irrelevante, entre una sugerencia automatizada y una estrategia legalmente sostenible.

El propio Thomson Reuters Institute ha destacado que, a medida que aumenta la incorporación de herramientas de IA generativa en estudios jurídicos y departamentos legales, también debe elevarse el estándar de revisión profesional, reforzando la supervisión humana y el pensamiento crítico².

Confianza, ética jurídica y rendición de cuentas en la IA

La práctica del derecho se sostiene sobre un principio estructural: la confianza. Confianza del cliente, de los tribunales y del sistema jurídico en su conjunto. En ese contexto, ninguna herramienta tecnológica exime al profesional de su deber ético ni de su responsabilidad jurídica.

Como ha señalado Steve Hasker, CEO de Thomson Reuters:

“Los profesionales ya no están decidiendo si usar IA. Están decidiendo qué IA confiar, cuando su reputación y los datos de sus clientes están en juego.”³

Esta reflexión pone de relieve un punto clave: la confianza no puede automatizarse. El profesional del derecho sigue siendo responsable por las decisiones que adopta, incluso cuando estas se sustentan en sistemas avanzados de inteligencia artificial.

El criterio jurídico cumple aquí una función ética irreemplazable. Permite evaluar riesgos, identificar posibles sesgos, advertir inconsistencias y considerar consecuencias jurídicas, reputacionales y sociales que exceden cualquier resultado generado automáticamente.¿Cómo se debe aplicar este cambio en los contratos?

La reducción opera por el "solo ministerio de la ley". Esto significa que el cambio se entiende incorporado automáticamente en los contratos individuales, instrumentos colectivos y reglamentos internos. No es estrictamente necesario realizar anexos de contrato o modificaciones formales para que la ley tenga validez y efecto.

Formación jurídica y pensamiento crítico

La expansión de la inteligencia artificial interpela también a la formación jurídica. El criterio no se adquiere mediante el uso de tecnología, sino a través de la experiencia, la reflexión y el análisis crítico. En un entorno marcado por la abundancia de información y la aceleración de los procesos, el desafío consiste en evitar que la eficiencia sustituya a la deliberación.

Según distintos informes del Thomson Reuters Institute, el valor diferencial del abogado en contextos altamente automatizados no será su capacidad de producir respuestas rápidas, sino su habilidad para interpretar, cuestionar y decidir responsablemente⁴. En otras palabras, la tecnología puede asistir al razonamiento jurídico, pero no reemplazarlo.

Una conclusión necesaria sobre criterio y responsabilidad profesional legal

La inteligencia artificial no redefine por sí sola el futuro del derecho. Lo redefine la forma en que los profesionales del derecho la integran en su práctica. En ese proceso, el criterio jurídico —construido sobre conocimiento, ética y contexto— sigue siendo insustituible.

La pregunta relevante ya no es si la inteligencia artificial puede apoyar el trabajo legal, sino cómo se ejerce el juicio profesional frente a sus resultados, y de qué manera se preservan los estándares de excelencia, responsabilidad y confianza que caracterizan a la profesión jurídica.

Esa pregunta tiene hoy una respuesta concreta: ¿Y si la inteligencia artificial que usas en tu estudio jurídico estuviera diseñada desde el principio para respaldar tu criterio profesional, no para reemplazarlo? CoCounsel, la solución de IA de Thomson Reuters para profesionales del derecho, combina precisión, seguridad y estándares éticos para que cada decisión siga siendo tuya —con la confianza de que la tecnología que te asiste fue construida a la altura de tu responsabilidad. Conoce más sobre CoCounsel y lo que puede hacer por tu práctica legal aquí.

 

  1. Thomson Reuters Institute, Responsible AI in the Legal Profession, disponible en: https://www.thomsonreuters.com/en/reports/thomson-reuters-institute.html
  2. Thomson Reuters Institute, artículos y análisis sobre IA y práctica legal: https://www.legal.thomsonreuters.com/en/insights/articles
  3. Steve Hasker, declaraciones sobre confianza y adopción de IA en servicios profesionales, Thomson Reuters: https://www.thomsonreuters.com/en/artificial-intelligence.html
  4. Thomson Reuters Institute, The State of the Legal Market y reportes sobre transformación tecnológica del derecho: https://www.thomsonreuters.com/en/reports/state-of-the-legal-market.html