El uso de herramientas de inteligencia artificial en la práctica jurídica ha dejado de ser una novedad para convertirse en una realidad cotidiana. Sin embargo, su incorporación acelerada ha comenzado a evidenciar riesgos relevantes cuando se utiliza sin el debido estándar de diligencia profesional.
El caso que ilustra el problema
En febrero de 2026, el Segundo Juzgado Civil de Concepción sancionó a un abogado por haber presentado un escrito judicial que contenía referencias a jurisprudencia inexistente, generadas mediante inteligencia artificial. El tribunal consideró que dicha conducta vulneraba principios esenciales del proceso e impuso una multa al profesional involucrado.Este episodio no constituye un rechazo al uso de inteligencia artificial en el ámbito jurídico, sino una advertencia respecto de su utilización acrítica. En particular, permite identificar al menos tres errores comunes en su adopción por parte de abogados.
Tres errores recurrentes en la adopción de IA
01 — Confianza ciega en los resultados
Los modelos de lenguaje pueden producir información jurídicamente verosímil, pero no necesariamente correcta. Este fenómeno se conoce como “alucinación de datos”. En el caso referido, la incorporación de jurisprudencia inexistente evidencia la ausencia de verificación de fuentes, lo cual resulta incompatible con los estándares mínimos de rigor en la práctica legal.
02 — Delegación indebida del juicio profesional
El uso de inteligencia artificial no exonera al abogado de su responsabilidad sobre los contenidos que presenta ante tribunales. Por el contrario, refuerza la necesidad de control humano y revisión crítica, especialmente en piezas procesales donde cada afirmación puede tener consecuencias jurídicas relevantes.
03 — Riesgos jurídicos, no solo técnicos
La incorporación de antecedentes falsos fue considerada por el tribunal como un comportamiento desleal, contrario a la buena fe procesal y a la correcta administración de justicia. Los riesgos asociados al uso de IA no son meramente técnicos: son propiamente jurídicos.
La perspectiva comparada en la región
La experiencia argentina ofrece un matiz relevante. En marzo de 2026, el Superior Tribunal de Justicia de Chubut sostuvo que el uso de inteligencia artificial en la redacción de una sentencia no la invalida por sí mismo, siempre que la decisión se encuentre debidamente fundamentada.
Este pronunciamiento establece un criterio de alto valor para la región: la IA es jurídicamente neutra como herramienta. Lo que genera responsabilidad es la ausencia de control profesional sobre su resultado. El estándar de diligencia exigible al abogado no varía según la herramienta que utilice.
Conclusión: la IA asiste, pero no reemplaza
El debate no debe centrarse en si la inteligencia artificial debe o no ser utilizada en el ejercicio profesional, sino en cómo hacerlo de manera responsable. La IA deberá consolidarse como una herramienta de apoyo al trabajo jurídico, pero nunca como un sustituto del criterio, la ética y la responsabilidad del abogado.
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